El tren de la mañana ya venía lleno cuando subió una persona mayor. Todos los asientos estaban ocupados y casi todo el mundo miraba su teléfono, tratando de desaparecer entre la prisa.
Un adolescente junto a la ventana se levantó sin que nadie se lo pidiera y ofreció su lugar. Después vio a otra persona que caminaba con dificultad y ayudó a hacer espacio para que ambos pudieran sentarse seguros. El gesto cambió el ambiente: se movieron bolsos, la gente se acomodó y varios desconocidos volvieron a mirarse.
No ocurrió nada espectacular, pero el viaje se sintió distinto. Una persona decidió prestar atención y les recordó a todos que la bondad muchas veces empieza antes de que alguien tenga que pedirla.
Una historia original de Humanity Restored inspirada en actos cotidianos de bondad.